LA GUERRA DE LAS DROGAS Y EL CONFLICTO  ENTRE LA ONU Y LOS EUA.

  Ibán de Rementería

Las normas nacionales de drogas se rigen por los tratados internacionales de las Naciones Unidas para la fiscalización de esas sustancias, estos son la Convención Unica de 1961 sobre estupefacientes, cuyo principal propósito es prohibir penalmente toda forma de producción transporte y comercialización del opio, la morfina y la heroína, el cannabis y la marihuana, el arbusto de la coca sus hojas y la cocaína, Convención que además tiene un protocolo de modificaciones de 1972; otro instrumento es el Convenio de Sustancias Psicotrópicas de 1971 que agrega la producción, transporte y comercialización de los psicofármacos a la fiscalización internacional; finalmente, está la Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988, que obliga a las partes a sancionar el consumo de drogas y psicofármacos, así como a perseguir el lavado de dinero y la provisión de sustancias precursoras. En los primeros días de marzo de cada año la ONU por medio de su organismo especializado de vigilancia del cumplimiento de los tratados internacionales para la fiscalización de drogas, la Junta Internacional de Fiscalización de estupefacientes ( JIFE), emite un informe sobre la adhesión de los países a esos tratados, evalúa el cumplimiento de esas normas por los estados y da recomendaciones para el buen funcionamiento del sistema internacional, que tiene como principio básico la responsabilidad compartida de todos los estados en lucha contra las drogas. Lucha internacional que ya ha cumplido 100 años. El informe de la JIFE  para el año 2012 plantea dos asuntos centrales: las amenazas al cumplimiento de los tratados internacionales para la fiscalización de las drogas, así  como la denuncia por Bolivia de los tratados internacionales y sus posterior reincorporación con reservas a la prohibición del arbusto de la coca y el consumo tradicional de sus hojas.   Otras preocupaciones de la JIFE para el año que pasó son: el crecimiento del consumo y la provisión ilícita de sustancias psicoactivas, sean psicofármacos o drogas de diseño y el aumento de los autocultivos de cannabis.

En cuanto al incumplimiento de los tratados sobre drogas la mayor preocupación de la JIFE es el hecho de que en los Estados Unidos de América los estados de Washington y Colorado hayan aprobado por consulta popular el uso recreativo de la marihuana, lo que contraviene claramente los tratados internacionales. A lo anterior se agrega el hecho de que otros 18 estados de la Unión Americana  tengan aprobado el uso medicinal de la marihuana, lo que permite su fácil desvío al uso recreativo.  Situaciones ante las cuales:  “La Junta destaca la importancia de la aplicación universal de los tratados de fiscalización internacional de drogas por todos los Estados parte e insta al Gobierno de los Estados Unidos a que adopte las medidas necesarias para garantizar el pleno cumplimiento de los tratados de fiscalización internacional de drogas en la totalidad de su territorio”.  Asimismo, la JIFE ve socavado el cumplimiento de los tratados  sobre drogas por la existencia  de expendios con fines medicinales de cannabis y sustitutos de heroína en Canadá. También, por los coffes shop de Holanda y Dinamarca, sobre situaciones similares en Portugal y Suiza la JIFE no hace ningún comentario.  El Gobierno de Uruguay al proponer el establecimiento de un sistema de provisión comercial de cannabis gestionado por el estado plantea una situación similar a la de los Estados Unidos de América. 

En relación a la aplicación del principio universal de responsabilidad común y compartida que rigen los tratados para la fiscalización de las drogas, la permisividad en 18 estados de USA y en la gran mayoría de los europeos, asimismo, tanto a la autorización al consumo recreativo de cannabis en dos estados de USA,  como la propuesta del Gobierno de Uruguay, son un claro impedimento para disminuir la demanda por esas sustancia y contraviene evidentemente el principio de la responsabilidad compartida. No obstante, sobre este principio bien ha dicho el canciller de Guatemala Luis Fernando Carrera, “Y, francamente, no tenemos por qué estar quitando recursos que podíamos emplear en reducir la desnutrición en Guatemala para que finalmente no llegue un cargamento de droga a EE.UU. Que llega porque hay un consumo y una demanda, no porque nosotros estemos estimulando el tráfico y la producción”. (5 marzo 2013 El Espectador de Bogotá)

La otra amenaza al cumplimiento de los tratados sobre drogas la JIFE las ve en el caso de Bolivia porque este estado  denunció y se salió de la Convención de 1961 para volver a adherirse este año con una reserva respecto a la prohibición del cultivo y uso de la hoja de coca, lo cual estaría instaurando como precedente la posibilidad de recurrir tal práctica para cualquiera otro país a propósito de cualquier otra conducta controlada por las convenciones internacionales de drogas. El hecho de que la gran mayoría de los estados miembros de la ONU no hayan objetado la reincorporación de Bolivia al tratado en referencia, ya que la decisión contó con el apoyo de 168 países y la objeción de 15, indica que esa gran mayoría no está de acuerdo con las políticas de drogas que la JIFE insiste en sostener.

El desafío de los EUA a los tratados de los cuales es parte constituye el problema jurídico político medular del conflicto entre EUA y la ONU, asimismo, la eventual situación plateada por el Gobierno de Uruguay, plantea una situación que sólo puede ser resuelta de tres maneras: i) o el Gobierno Federal obliga a los estados constitutivos de la Unión Americana a cumplir con los tratados en referencia; ii) o los tratados internacionales son modificados de tal manera de ajustarse a las voluntades políticas de los estados de la Unión Americana en relación la regularización del consumo y la provisión de cannabis; iii) o los Estados Unidos de América se retira de las convenciones internacionales y luego pide su reincorporación a los mismos con la salvaguardia ante las normas que prohíben la provisión y consumo de cannabis –lo que podemos llamar la salida o doctrina Boliviana ante el problema; o, simplemente, todos hacen como que aquello que está sucediendo en los estados de la Unión Americana que contravienen  la normas internacionales sobre drogas no está pasando –cosa que ya viene sucediendo con algunos  estados de Europa-, lo cual de ninguna manera es una forma de resolver el problema del conflicto jurídico político entre  EUA y la ONU.

Por su parte, en los EUA el Presidente Obama aseguró que no es partidario de una legalización absoluta de la marihuana, pero sí se mostró partidario de tratar de conciliar la legislación federal con las de Colorado y Washington, en diciembre del año pasado dijo: “Necesitaremos tener un debate sobre como armonizar una ley central que dice que la marihuana es un delito federal y otra estatal que la considera legal”.

A no dudarlo el conflicto principal en la “guerra de las drogas”  paradojalmente  está enfrentando a los Estados Unidos de América con la Naciones Unidas, habiendo sido aquel el gran mentor y sostenedor internacional de esas políticas. Sin embargo, este hecho es una gran oportunidad  para  instalar una nueva mirada e intervención del asunto de las drogas en la  próxima Asamblea General Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre Drogas a realizarse en 2014.

En este informe la JIFE reconoce que la producción, tráfico y consumo de sustancias psicoactivas, sean psicofármacos, drogas de diseño o derivadas de las naturales, está  superando el consumo de drogas naturales, tanto por el número de usuarios como por los volúmenes  de sustancias empleadas. El crecimiento constante en EUA y el resto del mundo del consumo de metilfenidato (ritalin) para controlar el déficit atencional y la hipercinesia de niños y adolescentes. El aumento creciente  del autocultivo o cultivo interior de cannabis en Europa y otros lugares del mundo es otro tema que preocupa a la JIFE. Para finalizar, otra de preocupación de la JIFE  en el informe sobre el año 2012 es la situación de Afganistán,  a doce años de su ocupación por los Estados Unidos de América y sus aliados, ese país produce el 64% del opio en el mundo y se ha convertido en el segundo abastecedor de resina de cannabis en Europa luego de Marruecos,  este es otro gran fracaso de la guerra contra las drogas.

 

 

Ibán de Rementería

Secretario Ejecutivo

Red Chilena Reducción de Daños 

Santiago, 24 marzo 2013

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